lunes, 30 de abril de 2012

Un Amor poco convencional

Se llamaba francisca, pero todos la conocían como "Paquita". Era una mujer muy alegre y conversadora, llena de energía.  Había nacido a principios del SXX en un pueblito de la provincia de Buenos Aires, dedicado a la agricultura, que había crecido a instancias del ferrocarril, a tal punto que los chicos, cuando sabían que llegaba un tren, salían  corriendo por las calles empolvadas - y aburridas- para saludar con las manos en alto, dando gritos de alegría, a la formación que cruzaba velozmente por el lugar.
En ese pueblo-en-el-que-nunca-pasaba-nada creció Paquita, soñando con una vida diferente, con un amor que la llevara en andas de un corcel, como en los cuentos,  hacia quién sabe qué destino....
En las tardes, cuando salía a dar "la vuelta del perro", conoció a Fernando. El trabajaba, como la mayoría del lugar, al servivio de los señores de la tierra. Fue un amor a primera vista. Trataban de burlar la férrea vigilancia de los padres de ella para verse, al menos unos minutos.
Había mucho trabajo entonces y los padres vigilaban muy de cerca por lo que, esta historia quedó trunca.
Ella deja el pueblo en busca de otros horizontes.
Pasan los años,  se casa, forma una familia.... al tiempo se separa.
La vida en ese entonces - aún también- era muy difícil para una mujer sola. La sociedad de la época adhería a la idea de la mujer ama de casa, dedicada a las tareas del hogar, respetuosa (obediente?) del marido y ella, con su separación no estaba enmarcada en lo socialmente aceptable/esperable. Sin embargo, jamás se dió por vencida, salió a trabajar, crió a su hijo de manera independiente.
Hasta que una tarde cualquiera, la vida la pone frente a quién había sido su gran amor. Un encuentro casual al que se sumaron muchos otros en los que se fueron contando todo lo vivido en todos esos años.
El se había casado pero no era felíz. Tenía hijos y nietos, aunque "algo le faltaba"......
En un encuentro, dos, tres... reverdeció el amor y decidieron que  iban a enfrentar la vida como pudieran, de la mejor forma,  pero juntos. 
Fueron amantes. Vivieron el Amor por varios años, siempre  de la mano. Se sostuvieron el uno al otro, hasta que una enfermedad apagó la vida de ella.
Qué habrá sido de él? nunca supimos... quién sabe las vueltas de la vida, tal vez se hayan reencontrado...
 

La pintura es de mi amigo José Curia, el inefable

8 comentarios:

tecla dijo...

La vida a veces, nos da una segunda oportunidad. Aunque sea corta.

Alicia dijo...

Así es Tecla, a veces tenemos otra oportunidad...aunque... ¿cómo definir la duración del tiempo? Es importante su extensión o la intensidad de lo vivido?

Myriam dijo...

Una historia de amor que fue atrevida a vivirse a pleno, a pesar de todo y de todos.

Siempre vale la pena. Ojalá se hayan reencontrado en otra dimensión, también.

Besos

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Así es la vida, llena de sorpresas, el amor reverdeció de nuevo a ambos hasta que ella parió a otra patria.
Agradecida por su visita y comentario.
Con ternura
Sor.Cecilia

Alicia dijo...

Parir a otra patria... qué buena imagen Sor Cecilia! gracias por deternerse a leer mi blog.
Paz y bien

tecla dijo...

No podemos elegir, Alicia. No nos queda otra que ser humildes y agradecer y aprovechar las cosas buenas que la vida nos depare.
Un beso.

ALENKA dijo...

Hola, Alicia, mi querida tocayita. Como habrás notado, he estado ausente en la blogósfera, y hasta hoy encontré tu amable mensaje. Mil gracias por ese tierno y cálido saludo que dejaste en mi Espejo. Aunque me encanta, no sé cuándo podré retomar este fascinante y absorbente mundo. Por lo pronto, te dejo un abrazo muy apretado y un gran beso. Con cariño, Alicia (Alenka).

Alma Mateos Taborda dijo...

Muy bello, siempre hay una oportunidad en la vida. Después de larga ausencia por razones de salud, regreso a leerte y a dejarte mi abrazo de siempre.